Los científicos se replantean lo que creen que se ha errado


En el “The Guardian”, James Randerson escribió un artículo que si bien no profundiza lo suficiente, deja una idea general de cómo reaccionan determinados científicos e intelectuales ante los interrogantes que se han ido investigando a través de toda nuestra historia y los cambios que aparentemente se puede observar.
Ya digo no se trata de un artículo clave, ni a fondo:

LONDRES.- Existe un grupo selecto de intelectuales, los cerebros de los que los demás nos fiamos para encontrar sentido al Universo y dar respuestas a los grandes interrogantes. Sin embargo, en una alentadora demostración de humildad con ocasión del nuevo año, los más sublimes pensadores del mundo han reconocido que, de vez en cuando, se ven obligados a rectificar sus opiniones.

Cuando se abordan temas tan diversos como la evolución del hombre, las leyes de la física y las diferencias sexuales, un grupo de científicos y filósofos, entre los que se incluyen Steven Pinker, Daniel Dennett, Paul Davies y Richard Wrangham, han confesado, todos ellos sin excepción, que han cambiado de idea.
Esta exhibición de modestia científica se ha producido como consecuencia de las preguntas que, coincidiendo con el Año Nuevo, plantea anualmente el sitio web edge.org, que ha obtenido respuestas de más de 120 de los más importantes pensadores del mundo.

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· ¿Cuál es la clave de la evolución humana?
Respuesta de Richard Wrangham, antropólogo británico que fue alumno de Jane Goodall y profesor de la Universidad de Harvard: “Yo pensaba que los orígenes del hombre se explicaban porque empezó a comer carne. A fin de cuentas, la idea de que comer carne había puesto en marcha la condición humana había sido durante muchas décadas el principio fundamental de la historia de la evolución, insinuado ya desde antes de que Darwin naciera. Sin embargo, tras un replanteamiento de ese principio convencionalmente aceptado, lo que creo ahora es que cocinar fue el avance fundamental que convirtió al mono en hombre. La preparación de los alimentos es el rasgo característico y distintivo de la dieta alimenticia del hombre. Al cocinarlos, no sólo se consigue que los alimentos dejen de ser peligrosos y resulten más fáciles de comer sino que también nos garantizamos grandes cantidades de energía en comparación con un régimen de alimentos crudos, lo que hace innecesaria la ingestión de grandes volúmenes de comida”.
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· ¿Por qué controlan la sociedad los varones?
Respuesta de Helena Cronin, profesora de Filosofía de la London School of Economics. “Yo estaba convencida de que las pautas de diferencias entre los sexos derivaban fundamentalmente de las diferencias típicas entre hombres y mujeres en cuanto a capacidades, gustos y temperamentos innatos. Añádanse a todo eso algunos prejuicios y unas cuentas barreras, como una actitud sexista por aquí, falta de guarderías infantiles por allí, y ya están explicadas las diferencias entre sexos. Bueno, eso es lo que yo pensaba, pero por sí solo, todo eso no explica de manera completa las diferencias entre sexos. Las hembras tienen un comportamiento muy similar entre ellas, con tendencia a no desviarse mucho de la media. Entre los varones, sin embargo, las diferencias entre el mejor y el peor pueden ser enormes. En suma, los hombres tienen una tendencia mayor a estar más representados en los extremos, abajo del todo y arriba del todo. Es algo así como ‘más tontos de capirote pero más premios Nobel”.
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· ¿Deberíamos emplear drogas para estimular el cerebro?
Respuesta de Philip Campbell, director de la revista Nature. “Yo he cambiado de opinión sobre la utilización de fármacos que proporcionan mejoras en el caso de gente que goza de buena salud. Hace un año, si me hubieran preguntado, habría estado en contra de esa idea mientras que ahora soy de la opinión de que habría mucho que decir en favor de esa opción. La prueba definitiva de mi cambio de opinión es cómo me sentiría yo si mis hijos (ambos adultos) siguieran ese camino, y mi respuesta es que me parecería muy bien si el fin que se propusieran conseguir con ello fuera adecuado y siempre dentro de unos riesgos asumibles en cuanto a sus efectos colaterales y de un nivel cero de adicción”.


· ¿Hay diferencias genéticas entre razas? Respuesta de Mark Pagel, biólogo especializado en evolución, de la Universidad de Reading: “Con independencia de lo equivocadas que están las antiguas ideas sobre las razas, los estudios genómicos modernos revelan un panorama sorprendente, apasionante y diferente de la diversidad genética humana. Por término medio, unas razas somos genéticamente similares a otras en un 99,5%. Este porcentaje no es el que se barajaba antes; es menor que el calculado previamente, que era del orden del 99,9%. Para poner en perspectiva esta diferencia, que puede parecer minúscula, hay que subrayar que genéticamente somos similares en alrededor de un 98,5%, o puede que más, a los chimpancés, que son nuestros parientes evolutivos más próximos. En otras palabras, este nuevo porcentaje reviste gran importancia para nosotros. Entre otras cosas, deriva de muchas diferencias genéticas pequeñas que se han conocido a partir de estudios comparativos de poblaciones humanas. Guste o no, cabe la posibilidad de que existan muchas diferencias genéticas entre poblaciones humanas, sin descartar diferencias que pueden corresponder incluso a la antigua clasificación por razas, y diferencias que son reales, en el sentido de que hacen a un grupo determinado mejor que otro a la hora de dar respuesta a un determinado problema particular del medio en que se desenvuelve. Esto no quiere decir en modo alguno que haya un grupo que en general sea ‘superior’ a otro. Ahora bien, nos pone sobre aviso de que debemos estar dispuestos a hablar de diferencias genéticas entre poblaciones humanas”.
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· ¿Evoluciona todavía el hombre?
Respuesta de Steven Pinker, prominente psicólogo y experto en lenguaje de la Universidad de Harvard. “Me he tenido que cuestionar la idea, que se ha dado por buena con carácter general, de que la evolución del hombre se detuvo prácticamente en la etapa de la revolución agrícola. Nuevos resultados [de laboratorio] han apuntado la posibilidad de que miles de genes, quizás nada menos que hasta un 10% del genoma humano, haya estado hasta fechas recientes sometido a un fuerte proceso de selección y que dicha selección pueda incluso haberse acelerado a lo largo de los últimos miles de años. Si se confirmaran esos resultados, y si tuvieran relación con alguna función cerebral importante en el plano psicológico. Bueno, entonces el campo de la psicología evolutiva podría tener que reconsiderar la idea reduccionista de que la evolución biológica estaba prácticamente finalizada y rematada hace entre 10.000 y 50.000 años”.

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