El chocolate no es un buen antidepresivo

Muchas personas cuando llega la tarde o la noche, suelen tener necesidad de comer chocolate o dulces.
Ellas saben perfectamente que con esto engorda, le suben los triglicéridos, el colesterol, la presión arterial, no obstante el deseo puede sobre cualquier otra amenaza.

Esta actitud escapa de su control voluntario, ya que se trata de una necesidad química del organismo.

¿A qué nos conduce esta actitud? Pues apunta hacia síntomas de estrés, ansiedad y algo de depresión.

¿Por qué? Porque significa el descenso de una sustancia fundamental que se produce en el cerebro para el equilibrio emocional: la seretonina.

El buen ánimo depende de dos componentes:
1.- Una adecuada, equilibrada y buena alimentación.
2.- Un bajo nivel de estrés
Si faltan nutrientes esenciales o el estrés es alto se produce un descenso considerable de la seretonina cerebral que genera tensión, inquietud, ansiedad, desgano o irritabilidad, mal humor y un cierto impulso a comer o ingerir sustancias como el alcohol, etc.

El cerebro produce la seretonina a partir del aminoácido triptofano, que ingerimos con los alimentos.
El consumo de chocolate y dulces por las personas estresadas y deprimidas es la vía más rápida para crear niveles suficientes de triptofano en la sangre, que facilita la producción en el cerebro de seretonina.

Al amanecer, la seretonina está muy elevada, de ahí que casi no apetezca consumir estos productos, pero a medida que avanza el día, disminuye y ya sobre las cuatro de la tarde presenta un descenso brusco; eso hace que suelan aparecer estados más angustiosos, con el clásico bajón o nerviosismo.

Al elevarse la seretonina después de comer el dulce confiere alivio y cierto placer.

Entonces, ya dijimos que el chocolate contiene triptofano… ¿Y qué más? Hay que agregarle la cafeína y la teobromina, que ejercen acciones antidepresivas. También feniletilamina, una molécula estimulante similar a la anfetamina y magnesio, cuyo descenso se relaciona con la presión premenstrual.

Pero hete aquí que en 1992, R Mechoulan, cintífico investigador, identificó en el cerebro una sustancia que llamó anandamida, idéntica a la que posee la marihuana (en sánscrito, ananda significa embeleso o arrobamiento.)
Pues el chocolate también posee cantidades importantes de anandamida, responsable de la sensación de distensión y de relajación.

Al comer chocolate se siente hambre rápidamente porque los niveles de azúcar son prácticamente barridos de la sangre por el exceso de insulina que genera el propio chocolate.
Se produce entonces una hipoglucemia (bajo nivel de azúcar en la sangre) que induce por lógica a comer.

El efecto de todas estas sustancias del chocolate, es fugaz. Y el consumo excesivo del mismo o de dulces revela deficiencias neuroquímicas y personas con un estado enmascarado de estrés y depresión.

Por lo tanto, lo más importante es tener una buena dieta, alimentarse y evitar que nuestra vida se transforme en un caos; nada es tan esencial como la salud, de ella depende todo lo demás.

Así que yo me quedo con esa chica de la foto…🙂

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