Elefantes. Inteligencia y grupo. Cómo son… cómo acaban con ellos

Los están matando por el marfil. Están acabando prácticamente con ellos.

Los elefantes son honestos, prudentes, dotados de un gran sentido de justicia y de enorme poder de observación.

Van a bañarse al río con la luna nueva y de después de haberla saludado regresan a la selva.

Entierran sus colmillos cuando se hacen viejos y de los dos que tienen, usan uno para extraer raíces con qué alimentarse pero reservan el otro para luchar.

Son compasivos y conocen los peligros; cuando encuentra a un hombre solo y perdido lo hacen retornar al camino de donde se extravió.

Van siempre en manada. El más viejo delante y el menor el último.

Suelen aparear de noche y en secreto y no vuelven a juntarse con la manada sin antes haberse lavado en el río.

Son pacíficos por naturaleza y evitan hacer daño a animales más débiles que ellos, si encuentran un rebaño de ovejas por ejemplo, las atrapan con la trompa para no atropellarlas ni pisarlas, No hacen mal a nadie a no ser que los provoquen.

Cuando uno cae en una fosa, los otros la llenan de ramas, tierra, piedras y, así levantando el fondo, pueden salir fácilmente.

Les gusta vivir junto a los ríos pero no pueden nadar debido a su enorme peso. Devoran piedras y troncos de árboles, sus alimentos predilectos.

Cuando uno de ellos está moribundo, se colocan alrededor y se quedan sin moverse; una vez que ha muerto, lo cubren con hojas y lentamente se van alejando.

Y sí, Los elefantes africanos están siendo masacrados a un ritmo que no había sido visto nunca. Actualmente, la población de elefantes africanos está por debajo de los 470.000.

Si se mantiene el mismo ritmo, ya no habrá más elefantes que los encerrados en parques zoológicos y en áreas pequeñas de su hábitat natural protegidas con cercas y con otras medidas extremas de seguridad.

La situación de los elefantes ha tomado un rumbo que podría significar la extinción para el 2020 de la mayor parte de los grandes grupos en libertad que aún quedan, a menos que surja de nuevo una firme presión pública capaz de traer como resultado la intensificación de la aplicación de las leyes.

¿Esto es posible? ¿Podrá la presión pública hacer que se intensifiquen las leyes?
No ¿Verdad? No, a casi nadie le importa lo que pase con ellos. Y los pocos que quieren hacer algo son atacados por todos los flancos.

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