¿Cuánto tiempo dura el amor?

Según nos dice su autor en el libro “El amor dura tres años”, Fréderic Beigbeder . Así que habrá que darse prisa, no sea que desperdiciemos ese tiempo.

Su teoría parece que parte de que “un mosquito vive un día, una rosa tres días. Un gato, trece años. El amor, tres. Primero hay un año de pasión, luego un año de ternura y finalmente un año de aburrimiento…”

[…]Para los que creen en la pareja, buena parte de esta historia intenta demostrar que la rutina atenta contra toda posible felicidad en el marco de una relación cama adentro y que con el tiempo, “uno deja de querer al otro”.
“Durante un año, la vida no es más que una sucesión de soleadas mañanas, incluso cuando nieva por la tarde. Te dedicas a escribir libros sobre esta cuestión. Te casas lo antes posible: ¿para qué reflexionar cuando uno es feliz? Reflexionar te entristece; la vida debe ganar la partida. El segundo año las cosas empiezan a cambiar. Te has vuelto más tierno (…)

[…]”Primero se produce la volatilidad del amor, luego el paso a la ternura y enseguida, el tedio. El autor lo compara con una sutil metáfora. El enamoramiento resulta ser como el proceso de una película, que pasa del estreno en la gran pantalla al video doméstico, y por último, a la televisión, cuando aparece troceada por numerosos espacios publicitarios.”

Esta misma idea secuencial con respecto al amor ha sido contada por otros expertos, como por ejemplo la doctora norteamericana Cindy Hazan. Gracias a su trabajo fruto del resultado de una serie de entrevistas a 5000 personas, pertenecientes a más de 30 culturas distintas, llegó a la conclusión que la pasión no supera los 36 meses.

Y sigue Beigbeder : “Comprendes a tu mujer con solo medias palabras; qué felicidad conformar un todo (…). […]El tercer año ya no resistes la tentación de mirar señoritas ligeras de ropa que iluminan la calle.”[…]
Ya no hablas con tu mujer. (…) Pronto llega el momento en que ya no puedes soportar a tu esposa ni un segundo más, ya que te has enamorado de otra”.
Está claro que para Beigbeder, hasta esta parte del libro, convivir con una persona más de tres años y amarla es imposible.”

¿Será así? Es discutible… pero la ciencia parece darle la razón. Un estudio realizado por especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) reveló que el amor dura como máximo cuatro años y que se caracteriza por ser un estado demencial temporal.

“Este sentimiento debe distinguirse del apego y del atractivo sexual, porque el enamoramiento activa sustancias químicas en el cerebro que ocupan todas las neuronas y no se puede sino pensar en el ser amado”, detallan desde de la Facultad de Medicina de la UNAM.

Según el informe, cuando un individuo se enamora “se accionan las zonas que controlan emociones, como el tálamo, la amígdala, el hipotálamo, el hipocampo, el giro singulado y las partes del sistema límbico. Pero nada es eterno, porque este estado físico-químico también termina. ¿Cuándo? Ni más ni menos que a los cuatro años o hasta que aparece otro ser que despierta esa pasión.

En la medida en que el sujeto piensa recurrentemente en la misma persona, la condición psicológica del enamorado puede ser comparable con un estado obsesivo compulsivo.

Los profesionales a cargo del estudio explican que las personas entran y salen de ese estado de enamoramiento porque el cerebro no podría resistir tanto desgaste si se mantuviera así constantemente. Al parecer, el amor romántico “es tan fuerte como el impulso de ingerir alimentos o tener sed. Se puede controlar en las primeras etapas, pero una vez activado es imposible detenerlo inmediatamente, aunque es temporal”.

En fin, todo esto lo afirman o sentencian tanto el autor como algunos científicos. Pero me parece que están confundiendo peras con manzanas. El término los lleva a equívoco, ya que éste abarca distintas dimensiones afectivas y ellos se limitan a una relación de pareja, en donde evidentemente el afecto tiene transformaciones que van desde ese delirio de la primera fase que es el que tratan, pasando por diferentes etapas lógicas y no de menor intensidad sino diferentes. ¿Por qué va a morir el amor de una forma tan radical y generalizada?

El error parte de una premisa comparativa con el tiempo de vida de los mosquitos, las rosas, los gatos… se está refiriendo cuando el ser deja de llevar una existencia corpórea tal como reconocemos la vida. Pero se ha olvidado que esa pareja, los seres que la componen, no están muertos, sólo experimentan cambios cíclicos. Vale, la existencia terrestre de un mosquito dura 1 día, pero mientras está vivo, surgen en él diferentes etapas, tan apasionantes unas como las otras.

Vamos a ver qué padre deja de amar a su hijo o la relación con abuelos, nietos… es atemporal; no se le pueden poner marcas al amor, siempre que nos refiramos a él, no cuando lo sacamos de contexto por los cambios que experimenta toda relación.

Con respecto a la pareja hay que plantearse también si el afecto surgió de esa demencia transitoria y si se sabe superar el estado de drogadicción primario.

Yo no me aburro de nadie a quien amo ¿Tú sí?

Leer aquí reseña sobre el autor

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