Thomas Mann al desnudo y el film Los Buddenbrooks

Nació el 6 de junio de 1875 en la ciudad de Lübeck, población situada en el actual estado de Schlesvig-Holstein, siendo el segundo hijo de Thomas Johann Heinrich Mann, senador y comerciante de cereales y de su mujer Julia da Silva Bruhns nacida en Brasil. Su hermano mayor Heinrich, de pie, fue un excelente escritor y dramaturgo también.

El padre de Thomas murió el 1891 y por disposición testamental se liquidó la empresa de cereales, cosa que motivó el traslado de toda la familia a Múnich. Después de estudiar ciencias en el Instituto de Lübeck, permaneció en la Universidad de Múnich preparándose para la carrera de periodismo estudiando historia, economía, historia del arte y literatura.

En 1905 contrajo matrimonio con Katia Pringsherim, hija del matemático judío Alfred Pringsherim. El matrimonio sería feliz y tendrían seis hijos, entre ellos los escritores Klaus y Erika Mann y el historiador literario Golo Mann.

Su propio compromiso le llevó a la pérdida de la nacionalidad alemana en 1936 —a pesar de que había recibido en 1929 el Premio Nobel de Literatura— y se exilió de Alemania en 1933 después de la llegada al poder de Adolf Hitler. Mann se refugió primero en Suiza y luego en los Estados Unidos (1938), se hizo ciudadano en 1944. En el año 1939 fue nombrado profesor de literatura en la Universidad de Princeton, donde se reunió con Albert Einstein. En 1953 se estableció cerca de Zürich (Suiza), donde murió el 12 de agosto de 1955.

Sus novelas se caracterizan por una reproducción precisa de los detalles de la vida moderna y antigua, por un profundo análisis intelectual de las ideas y los personajes, por un punto de vista distanciado e irónico, combinado con un profundo sentido trágico. Sus héroes son con frecuencia personajes burgueses que sobrellevan un conflicto espiritual. Thomas Mann exploró también en la psicología del artista creativo.

Muchos cuentos precedieron a la escritura de su primera novela importante, Los Buddenbrook (1901), que estableció su reputación literaria y se tradujo a numerosas lenguas. En el Bildungsroman La montaña mágica (1924), su obra más famosa y una de las novelas más excepcionales del siglo XX, Mann somete a la civilización europea contemporánea a un minucioso análisis. Entre sus obras posteriores se encuentran los cuentos Desorden y dolor precoz (1925), sobre el amor paterno, y Mario y el mago (1930), en el que señala los peligros de la dictadura fascista y la cobardía intelectual; la serie de cuatro novelas basada en la historia bíblica de José, José y sus hermanos (1934-1944), y las novelas Doctor Faustus (1947), El elegido (1951) y Confesiones del estafador Felix Krull (1954).

El escritor español Francisco Ayala tradujo algunas de sus obras durante su exilio en Buenos Aires e incluso escribió ensayos sobre el mismo.

Thomas Mann fue también un notable crítico literario. Entre sus escritos críticos se encuentra Consideraciones de un apolítico (1918), un ensayo autobiográfico en el que llega a la conclusión de que un artista debe estar integrado en la sociedad.

Prodigó un lenguaje exquisito con un estilo admirable y preciosista.

Los Buddenbrooks

La mejor novela del siglo XX según William Faulkner. Thomas Mann la publicó a los veintiséis años, lo que revela que la escribió y maduró en plena juventud. Resulta increíble que cerca de novecientas páginas puedan salir de la pluma de alguien con tan pocos años. Pero no solo es escribir por escribir como tantos bet-sellers, pues el relato de Mann es una obra maestra. Leyéndolo aprendes lo que es la vida, aprendes a bucear en los sentimientos de las personas, aprendes lo que fue el siglo XIX alemán visto por una familia burguesa y aprendes infinidad de matices de cómo son las relaciones entre personas y aprendes a profundizar lo que ha estado sucediendo en nuestros últimos tiempos. Todo ello descrito con una pluma magistral que se desliza con una facilidad asombrosa. Hay capítulos memorables como por ejemplo la descripción de una cena de Navidad, un día cualquiera del último Buddenbrook, el pequeño Hanno; y la recreación de cada una de las muertes de los protagonistas. Tan realistas son esas descripciones que no queda más remedio que admitir que Mann fue testigo directo del relato. Inspirada en la historia de su propia familia, se nota que no fue un simple espectador. Todos presenciamos las mismas cosas pero relatarlas así convierte a su autor en escritor, en este caso, en un gran escritor. Fue premio Nobel de Literatura en 1929.

La novela no la he encontrado para bajar (Creo que no existe la edición digital) Puede hallarse de todas formas en estos sitios: clic

Ha sido llevada al cine recientemente, una obra muy extensa difícil de condensar en un film, pero donde se mantiene el drama de la decadencia de una familia de la alta burguesía.

Descargar la película gratis Los Buddenbrook

Personajes de la novela

Johann Buddenbrook: fundador de la razón social Johann Buddenbrook y cónsul de Holanda. Es un hombre bueno, religioso y trabajador que ha llevado a su familia hasta los más altos niveles sociales de Lübeck y celebra numerosas fiestas y bailes en los que participan las mejores familias de la burguesía de la ciudad. Casó en primer matrimonio con Madame Josephine, que falleció al dar a luz al problemático Gothold Buddenbrook. En su segundo matrimonio se casó con Antoniette Duchamps, que le dio otro hijo, Johann Buddenbrook. Compra la casa de la Mengstrasse.

Antoniette Buddenbrook (Duchamps): esposa del anterior. Mujer piadosa y buena. Procede de una de las familias más importantes de Frankfurt.

Johann Buddenbrook: hijo de los anteriores. Heredero de la casa de la Mengstrasse, de la empresa Johann Buddenbrook y del consulado de Holanda. Es un hombre trabajador y piadoso como sus padres. Mantiene la empresa sin variaciones durante toda su vida por su espíritu poco arriesgado y conservador. No toma parte en los acontecimientos sociales de la ciudad. Se preocupa por el honor y buen nombre de su familia. Es un hombre amable y por ello respetado por sus subordinados, como se demuestra en el fragmento del motín, durante el asedio al Ayuntamiento, en el que se ve claramente que la gente le respeta.

Elisabeth Buddenbrook (Kröger): mujer del anterior. Es una mujer buena, inteligente y de buena familia. Al morir su marido, a pesar de no haber sido muy religiosa durante su vida, comienza a darle importancia a la religión y crea una serie de reuniones llamadas veladas hierosolimitanas a las que asiste mucha gente de todas las clases sociales a rezar y a leer las escrituras. A su muerte se vende la casa de la Mengstrasse.

Thomas Buddenbrook (Tom): heredero del consulado de Holanda, de la casa de la Mengstrasse y de la empresa familiar. Es un hombre activo y dinámico con ganas de vivir y un gran porte y distinción. Es respetado por sus conciudadanos. Lleva a la empresa a su mejor momento. Es nombrado senador. Da gran importancia al honor de la familia y combate todo aquello que pueda dañarlo, como su hermano Christian. No tiene tiempo para descansar y no hace más que trabajar. Esa nombrado senador, lo que le hace tener muchos más problemas en los que pensar. Se convierte en el jefe de familia y todos le obedecen. Su trabajo y sus preocupaciones van acabando poco a poco con sus energías y terminan por destruirle. Construye una casa lujosísima en la Fischerstrasse. Al final de su corta vida, las cosas empiezan a torcerse. De su matrimonio con Gerda Arnoldsen tiene un hijo enfermizo y que no responde a sus expectativas, se decanta más por el arte que por los negocios. Tras una serie de malos negocios la empresa entra en crisis. Se rumorea que su mujer le es infiel con un teniente de la Armada. Todas estas cosas hacen que sus nervios acaben por enfermar y que note que su fin está próximo. Empiezan a arreglarse las cosas cuando lee un libro de filosofía que le abre los ojos, pero su trabajo vuelve a llamarle y olvida todo lo que se había propuesto. Tantas penas y tanto estrés hacen que un día, después de ir el dentista por una muela cariada, en parte por el dolor, en parte por el cansancio, se desmaye y pierda la vida de un golpe contra el suelo. A su muerte cierra la empresa y venden la casa de la Fischerstrasse. Al final de su vida la gente ya no le respetaba, se reían de él porque iba siempre de punta en blanco y porque ya no tenía el poder económico de antaño.

Gerda Buddenbrook: mujer del anterior. Viene de una importante familia de Amsterdam. Es una virtuosa del violín. Es muy altanera y misteriosa. No tiene apenas vida social. Le es infiel a su marido con un teniente de la Armada que toca el contrabajo. No ama a su marido ni a su hijo, es egoísta y su sueño es abandonar Lübeck e irse a Amsterdam. Nunca llega a integrarse totalmente en la familia Buddenbrook.

Christian Buddenbrook: hermano de Thomas. Es un vividor que no es capaz de trabajar ni de sentar la cabeza. Sus mayores aficiones son el teatro, la ópera, hablar de sus experiencias en el extranjero, discutir sobre quién está más enfermo (si él u otro) y hacer imitaciones de gente conocida. Por su forma de ser está en continuo conflicto con Tom, que es opuesto a él y que lo considera un lastre para el honor de la familia. Viaja continuamente por todo el mundo y finalmente se casa con una mujer de mala fama, Aline, con la que tiene una hija y que luego le interna en un sanatorio de por vida. Siempre se queja de sus dolencias en la pierna izquierda, que son según él un “tormento”, de sus visiones de un hombre sentado en el sillón de su habitación y de sus impulsos que le llevan a querer tirarse por las ventanas abiertas cada vez que ve una. Se pasa el día en el club y está siempre en contacto con mujeres de mala vida.

Antonie Buddenbrook (Tony): hermana del anterior. Es un personaje curioso por su mezcla de altanería y puerilidad. Aunque demuestra se muy inteligente, está siempre preocupada por el nombre de la familia y por humillar el de los Hagenström desde que un día una de las hijas del cónsul del mismo nombre le arañó cuando contaba Tony nueve años. Se casa dos veces: la primera con Bendix Grünlich, que resulte ser un estafador. Con él tiene una hija, Erika y luego se divorcia. Su segundo matrimonio con el Sr. Permaneder acaba igual después de haber tenido un aborto y de haberle visto flirteando borracho con una criada. Estos dos divorcio no afectan a su eterna altanería, sino que la aumentan. Es religiosa y muy sensible.

Erika Grünlich: hija de la anterior. No se puede decir mucho sobre ella, sólo que acompaña a su madre a todos lados. Se casa con un agente de seguros, Hugo Weinschenk, que le abandona, tras darle una hija, al salir de la prisión en la que había pasado dos años condenado por fraude.

Johann Buddenbrook (Hanno): es el hijo de Thomas Buddenbrook. Es el único heredero de la familia, pero, tristemente, es un niño enfermizo. Es de una madurez anormal para su edad y, aunque no está desesperado espera pacientemente la muerte que sabe que le llegará pronto. Muestra desde pequeño una gran afición por la música, lo que molesta a su padre, que espera de él un buen comerciante. Pero él teme mucho a su padre y por tanto teme volverse como él. Las ideas que su padre intenta inculcarle no cuajan en él, pues no está hecho para el comercio. Desde sus comienzos en el colegio sólo ha tenido un amigo inseparable, Kai, conde Mölln.

Es el preferido de Ida Jungman, que le ha cuidado desde que nació, y de su tía Antonie, que le mima continuamente.

Contagiado de tifus, muere a los quince años de edad.

Gothold Buddenbrook: hijo del primer Johann Buddenbrook y de Madame Josephine. Está desheredado a causa de su matrimonio con una tendera de la calle Ancha. Tiene tres hijas solteronas que no hacen más que criticar con sarcasmos e ironías a todo el mundo.
Klara Buddenbrook: hermana de Thomas. Es una persona silenciosa y piadosa. Es una persona triste. Se casa con el pastor Sievet Tiburtius y muere al poco tiempo en Hungría.

Klothilde (Tilda): es hija de una parte desheredada de la familia Buddenbrook. Es adoptada por el primer Johann Buddenbrook. Es callada y muy delgada. Su gran pasión por la comida fascina a cuantos le conocen. A la muerte de su padre biológico entra a residir en un convento, pero no como religiosa.

Ida Jungman: es el ama de llaves de la familia desde el primer Johann Buddenbrook. También hace de aya para los niños. Es distinguida y llega a formar parte de la familia. Queda destrozada cuando se va a Prusia.
La vieja Ida, al despedirse, se imaginó que toda su vida se desmoronaba, se disolvía para siempre…

This entry was posted in Uncategorized. Bookmark the permalink.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s